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Cuentos cubanos en Cubalibros

Cuba ha sido y es una tierra que ha dado luz a grandes escritores dentro del literatura Infantil y Juvenil (LIJ). Enrique Pérez Díaz, Mildre Hernández, Teresa Cárdenas,… son solo algunos de los nombres de los escritores contemporáneos que forman parte de una larga lista de ilustres escritores que nos han regalado to...

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Cuentos cubanos en Cubalibros

Cuba ha sido y es una tierra que ha dado luz a grandes escritores dentro del literatura Infantil y Juvenil (LIJ). Enrique Pérez Díaz, Mildre Hernández, Teresa Cárdenas,… son solo algunos de los nombres de los escritores contemporáneos que forman parte de una larga lista de ilustres escritores que nos han regalado todo su arte e ingenio en forma de cuentos cubanos.

Cuando leemos un cuento, tendemos a asociarlo esa idea con el público infantil, pero los cuentos cubanos se dirigen también y especialmente al público adulto. De echo, un exiliado a los Estados Unidos, Esteban Borrero (1849-1906), fue quien escribio el que se considera el primer libro de cuentos cubanos de la literatura isleña: Lectura de Pascuas (La Habana, 1899). 

Otros autores cubanos con libros de cuentos cubanos son: José Manuel Álvarez, Cuentos y crónicas cubanas (1990); Mercedes Muriedas, Años de Ofún (1993); Humberto Delgado Jenkins (Matanzas, 1939), Cuentos de tierra, aire y mar (1995); Alberto Hernández Chiroldes (Pinar del Río, Cuba, 1943), A diez pasos del paraíso (1996); Carlos Rubio Albet (Pinar del Río, 1944), Caleidoscopio (Miami, 1980); Lourdes Tomás (La Habana, 1956), Las dos caras de ‘D’(1985), y Alberto Martínez Herrera (1923-1995), Retahíla (1994). De este mismo escritor es Los coleccionistas, publicado en La Habana en 1957.

Otros cuentistas de la última hornada son: Jorge Luis Llópiz (La Habana, 1960), autor de Juego de intenciones (2000); Antonio Conte (La Habana, 1944), que ha dado a conocer los volúmenes de cuentos Agua del recuerdo (1985) y, al año siguiente, Y vendrá la mañana. Dos cuentistas talentosos son Santiago Rodríguez ‘Chago’ (Guantánamo, Cuba, 1940), con La vida en pedazos (1999) y Una tarde con Lezama Lima y otros cuentos (1999).

Destacan, asimismo, José M. Henríquez (Unión de Reyes, Matanzas), con la noveleta, La mujer culebra (Miami, 1990) y Alejandro Lorenzo (La Habana, 1943), con Los cuentos de Mateo (Los Ángeles, 2004). Juan Cueto Roig, natural de Caibarién, es otro escritor que lleva muchos años residiendo en los Estados Unidos. Se dio a conocer como poeta, pero también ha publicado cuentos. Sus relatos, que destilan un constante y exquisito humor, están recogidos en Ex-cuetos (2002), Hallarás lobregueces (2004) y Verycuetos (2007), un libro inclasificable, que recoge anécdotas, traducciones, comentarios, reseñas, relatos y crónicas. También haciendo uso del humor en la literatura se encuentra Enrique del Risco ‘Enrisco’ (La Habana, 1967), con su libro El comandante ya tiene quien le escriba (2003), una colección de artículos. Del Risco, que reside en Nueva Jersey, tiene en su haber varias colecciones de cuentos publicadas en Cuba, entre ellas, Pérdida y recuperación de la memoria y Lágrimas de cocodrilo. Rita Martín (La La isla de los amores infinitos, Daína Chaviano. X LA PRODUCCIÓN LITERARIA EN ESPAÑOL 635 Habana, 1963) ha publicado Sin perro y sin Penélope (2003). Entre los cuentistas más destacados se encuentra, además, Alejandro Armengol (Camagüey, 1949), autor de La galería invisible (2000) y Miamenses y más (2002). 

Entre los escritores cubanos residentes en Estados Unidos existe una tendencia o inclinación mayor a la novela y la poesía—fenómeno que probablemente no tenga nada de particular, pues parece repetirse con demasiada frecuencia en muchos otros lugares—, que al cuento o el relato breve. Incluso algunas editoriales señalan que, en la actualidad, el cuento no es muy favorecido desde el punto de vista económico, aunque, al parecer, esta tendencia ha cambiado algo en los últimos años. Es cierto que un número considerable de autores, en algún que otro momento de su carrera, ha escrito y publicado cuentos. Lo que sí queda claro es que los cubanos, viviendo en un país donde la lengua es el inglés, han seguido escribiendo y publicando en su idioma, el español, prácticamente para un público local y minoritario, algo que resulta más que interesante. La literatura cubana sigue su paso firme en los Estados Unidos y cada día nuevas voces surgen y se integran al exilio literario cubano.

Cuentos cubanos que podrás leer en Cubalibros 

Siempre Azul

Siempre azul es uno de los cuentos cubanos escrito por Enrique Pérez Díaz que cuenta la historia de un niño que se despierta en la casa de su abuela. No sabe qué ha pasado con su madre y nadie le dice nada. Poco a poco, va comprendiendo que su familia está sufriendo graves cambios estructurales. Es una obra que narra de forma muy delicada los pensamientos de un niño en la situación complicada de la pérdida de la madre y, con ella, sus referentes y anclajes a la realidad y, también a la fantasía que deberá continuar recreando él solo y que le permitirán crecer ante las dificultades de la vida real, que no siempre es tan linda, sobre todo cuando ya no está mamá para garantizar esa belleza y la seguridad.

Es raro ser niña 

Es raro ser niña cuenta la historia de Cuasi una niña casi adolescente que levanta cuestiones sobre la identidad y la superación personal dentro del mundo actual, de su mundo, de su vida cotidiana. Imaginación, humor y reflexión son los elementos constituyentes de Es raro ser niña, un libro rico en valores humanos.

Aunque escrita para adolescentes, Es raro ser niña gustará a lectores de todas las edades por su frescura, su humor y su espontaneidad. Por las cuestiones que levanta, Es raro ser niña es uno de los cuentos cubanos que no dejará a nadie indiferente.

Una niña Estadísticamente Feliz 

Una niña estadísticamente feliz es uno de los cuentos cubanos de la conocida escritora cubana, Mildre Hernández, en el que vuelve a mostrarnos a su heroína, Cuasi. Siguiendo la línea comenzada con Es raro ser niña, en esta ocasión con Una niña estadísticamente feliz conocemos más sobre las inquietudes de nuestra protagonista. Una niña estadísticamente feliz se estructura en 20 capítulos cortos y es una novela ambientada en la isla de Cuba. Una niña estadísticamente faliz está redactada con un lenguaje muy natural, sencillo, fluido y sincero de la pluma de Mildre Hernández. 

Cuentos de Olofi

Los cuentos de Olofi es una recopilación de cuentos cubanos basados en la creación y origen del hombre y de la mujer; otros narran cómo el mar llegó a adquirir el color azul y de dónde surgió el arco iris; cómo Ikú, la Muerte, se cansó de conceder el paso al otro mundo y en otros encontramos las discordias entre personajes que pueden ser muy curiosos.

En todo caso, Cuentos de Olofi es un libro que disfrutarán todos los lectores, sin distinción de edad, ávidos del conocimiento de las culturas antiguas que se mantienen vivas en gran medida gracias a las tradiciones orales.

Cuentos para ser oídos

Quince historias integran el volumen de estos cuentos cubanos para ser oídos, unas pocas publicadas con anterioridad y otras, con reelaboraciones, incluidas en las Memorias del Premio Nacional de Literatura en Cuba 2010. El autor adelanta que ocho de ellos conforman, además, un disco compacto que, en su voz, debe ser un excelente regalo para el público.