Un repaso a la literatura cubana

Al igual que todas las literaturas hispanoamericanas, la literatura cubana fue inicialmente un apéndice de la literatura española. De hecho, los españoles que vivieron en Cuba crearon las primeras obras literarias de la isla. En el proceso de forjar una nueva nacionalidad durante el siglo XIX, los autores considerados tanto españoles como cubanos, como Gertrudis Gómez de Avellaneda (una de las escritoras más famosas del romanticismo español), fundaron una nueva literatura.

Hacia el final del siglo, la literatura cubana se convirtió en una entidad cultural muy diferente de la literatura española. Esto se puede ver en las obras de escritores como Cirilo Villaverde (cuya novela antiesclavista Cecilia Valdés [1882] se considera un hito en la literatura hispanoamericana) y José Martí.

Desde sus inicios, la literatura cubana ha sido altamente literaria, cosmopolita y experimental. Sus vívidos componentes étnicos (español, africano e indígena americano) han creado una literatura distintiva presentada en un lenguaje que es característicamente musical y sensual. Las escrituras de expatriados y exiliados políticos que trabajan fuera de Cuba han añadido aún más variedad. La literatura cubana ha jugado un papel decisivo en la creación de movimientos literarios hispanoamericanos tan importantes como el modernismo en el siglo XIX y la narrativa neobarroca en el siglo XX.

La literatura cubana ha sido desarrollada por autores que a menudo han trascendido su entorno insular. Además de Avellaneda y Martí, poetas como Julián del Casal; Dulce María Loynaz; Eugenio Florit; Gastón Baquero; Nicolás Guillén, cuya poesía afrocubana condujo a su reputación internacional; Heberto Padilla; y Angel Cuadra han creado una tradición de versos experimentales. En algunos casos, su poesía ha demostrado una gran empatía por las víctimas de las injusticias sociales en Cuba. Las narrativas de Enrique Labrador Ruiz; Alejo Carpentier, una gran influencia en toda la literatura no solo cubana sino latinoamericana; Guillermo Cabrera Infante; José Lezama Lima; Reinaldo Arenas; y, más recientemente, Zoé Valdés es bien conocido más allá de las fronteras cubanas y ha sido traducido a varios otros idiomas.

Dramaturgos como José Triana y Antón Arrufat ayudaron a crear un teatro nacional tan complejo (y a veces tan absurdo) como el proceso histórico en Cuba. Julio Matas, Carlos Felipe y Virgilio Piñera llevaron las tendencias del teatro europeo a Cuba en la década de 1950. Importantes escritores de prosa -entre ellos, José A. Ramos, Lydia Cabrera, Fernando Ortiz, Jorge Mañach y Octavio R. Costa- han tratado de explicar la naturaleza cubana en ensayos reflexivos sobre aspectos étnicos, culturales y políticos del país. Carlos A. Montaner es un periodista y columnista que escribe para el Miami Herald y muchos otros periódicos en el siglo XXI.

La inestabilidad política de Cuba ha influido en la literatura cubana desde el siglo XIX. El gran acontecimiento que dio forma a la historia de Cuba en la segunda mitad del siglo XX fue la revolución de 1959 liderada por Fidel Castro. Muchos intelectuales cubanos apoyaron inicialmente la revolución, pero las políticas de estilo soviético de Castro disminuyeron su apoyo. Algunos escritores permanecieron leales a Castro, como Guillén, Carpentier y Barnet. Otros soportaron la cárcel, escaparon o desertaron de la isla y se convirtieron en exiliados políticos. Incluso algunos escritores cuyas ideas fueron formadas por la revolución decidieron huir de la Cuba de Castro. Algunos no intentaron escapar, aunque estaban políticamente alienados; varios murieron aislados oficialmente de la vida cultural y artística de Cuba.

Destacados escritores en Cuba en el siglo XXI incluyen a la escritora feminista de historias cortas Aida Bahr (Ofelias, 2007), el novelista internacionalmente conocido Leonardo Padura (Havana Gold, 2001; Ing. Trans., 2008; The Man Who Loved Dogs, 2009; ., trans., 2014), y bloguera disidente (Generación Y [2007-) y escritora en prosa (Havana Real, 2011) Yoani Sánchez. La popular novela de Daína Chaviano, La isla del amor eterno (2006; Eng. Trans., 2008) combina la ficción histórica con lo sobrenatural. Debido a la gran cantidad de cubanos que abandonaron el país, existe un nuevo tipo de literatura cubana escrita en idiomas distintos al español, tal como apareció desde finales del siglo XX. Muchos autores que dejaron Cuba como niños o que nacieron fuera de Cuba a padres cubanos han creado literatura (principalmente en inglés) con temas, personajes y motivos cubanos. Obras de escritores como el fallecido Oscar Hijuelos, ganador de un Premio Pulitzer en 1990 por The Mambo Kings Play Songs of Love (1989); Cristina García; Gustavo Pérez Firmat; Eduardo Machado; Margarita Engle; Eduardo Manet; y Nilo Cruz, que ganó un Premio Pulitzer por su obra Anna in the Tropics (2003), tiene un público internacional.

Cruz pasó a escribir otras obras importantes (Bathing in Moonlight, estreno mundial, 2016), sobre una comunidad cubanoamericana en Florida y libretos (Bel Canto, que se estrenó en la Lyric Opera de Chicago en 2016, basada en la novela de 2001) por Ann Patchett). Todos estos autores han agregado variedad a las culturas estadounidenses y europeas en las que viven.

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