La Belle Creole, la primera escritora cubana

Traducimos el relato de Alina García-Lapuerta, locutora nativa de España viviendo en Cuba. Graduada de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown y de la Facultad de Derecho y Diplomacia de la Universidad de Tufts, es miembro de la Organización Internacional de Biografos y del Club de Biografos de Londres. Con sede en Londres, con su esposo hispanoamericano y sus dos hijos, Alina todavía pasa un tiempo considerable en el sur de la Florida.
Nos habla de La Belle Creole, una de las primeras y quizá la más misteriosa de las escritoras cubanas.

¿Cómo decides recrear la vida de alguien? ¿Qué te lleva por un camino que gira y gira y que a menudo conduce a callejones sin salida?

Escribir una biografía histórica significa reconstruir una vida, desde una perspectiva distante, reuniendo ciegamente los restos dispersos y luchando por descubrir ideas sobre por qué / cómo / dónde. Es lo suficientemente arduo como para comprender la vida interior de un amigo cercano: interpretar a un extraño total multiplica las dificultades. Pero a veces se enciende una chispa que no puedes ignorar.

En mi caso, la chispa se encendió con una descripción en un encantador libro ilustrado sobre La Habana, que utilizó el término “La Scherezade cubana” para describir a una cronista de la sociedad colonial del siglo XIX. Nunca había oído hablar de esta misteriosa condesa parisina de origen cubano, Merlín, que navegó a La Habana en 1840 después de una ausencia de casi cuarenta años. Incluso el nombre de su libro, “Viaje a La Habana” evocaba imágenes de veleros y tiempos pasados. ¿Quién era Mercedes Santa Cruz y Montalvo?

Las bibliotecas de la universidad dieron sus memorias, viejas biografías y artículos que describieron su infancia cubana temprana, su vida en la España napoleónica y en el París de Louis-Philip, donde cautivó a la sociedad con su voz angelical y fue la anfitriona del principal salón musical de la ciudad. También encontré infinitos hechos contradictorios y afirmaciones aparentemente fantásticas.

Pregunté a parientes cubanos mayores qué sabían de esta misteriosa escritora cubana. Algunos respondieron: “sí, por supuesto, solíamos escuchar sobre ella, pero no recuerdo por qué”. Más tarde, encontré evidencia de esta vaga memoria comunitaria cuando un amigo me mostró una glamorosa foto de 1940 de su madre vestida de la “Condesa de Merlín” en un club privado de La Habana para conmemorar el centenario de la publicación de Viaje a la Habana.

A pesar de la memoria comunal desvanecida, la voz de Mercedes todavía se escuchaba con fuerza en sus escritos. Su historia parecía particularmente apasionante, encapsulando tantas emociones humanas y temas universales: la necesidad de recrearse en un mundo nuevo y el anhelo de las primeras raíces. Mercedes parecía una mujer apasionada y romántica guiada por su corazón, pero lo suficientemente prosaica como para usar los talentos y las oportunidades disponibles para salvar algo de la agitación política y la ruina financiera cercana.

Vivió en una época en que las mujeres confiaban en sus maridos y familias, pero finalmente se hizo cargo de su destino, demostrando un espíritu increíblemente moderno. Escapó de su sombra para forjar su propio destino como la escritora más antigua de Cuba y la patrona de innumerables talentos artísticos en París.

La vida de la escritora cubana Mercedes claramente resonó, pero transformarla en una biografía fue una tarea ambiciosa que involucró a tres países, dos idiomas y un sinnúmero de otros desafíos. Tuve la suerte de que otros me habían precedido. Un biógrafo anterior (y obsesionado igualmente) pasó más de treinta años rastreando cualquier documento relacionado. Otro había encontrado las cartas de amor de recién casada de Mercedes en el Rastro de Madrid (mercado de pulgas). Ningún original sobrevive, pero afortunadamente las versiones publicadas permanecieron.

En La Habana, Madrid y París, los archivos y bibliotecas oficiales contenían documentos legales, registros militares, testamentos, un tesoro de cartas y un sinnúmero de otras hojas de papel de sta escritora cubana. El período en el que vivió Mercedes también se benefició de la popularidad de las memorias, los diarios de chismes y las revistas musicales y literarias que describen la vibrante escena artística parisina. Todos ayudaron a desarrollar el brillante mundo que ella habitaba.

Rastrear las fuentes reales a veces requería suerte e instinto en lugar de conocimiento específico. Las fuentes de archivo en Cuba a menudo tenían pocos resúmenes acerca de esta escritora cubana, por lo que uno solo podía adivinar si valía la pena buscar, pero a veces arrojaban oro. Largos secretos familiares, sorprendentes demostraciones de amor del siglo dieciocho, peticiones conmovedoras que exigían libertad para los esclavos, todo archivado bajo títulos engañosamente insulsos.

escritora cubana

Los bloqueos a veces se formaron sobre elementos triviales como la ubicación de su matrimonio en 1809 con un general francés. Mi amiga María se ofreció a visitar todas las iglesias históricas del Viejo Madrid, centrándose en las que estaban cerca de la casa de la escritora cubana Mercedes en la Calle de la Luna y usando una pista obtenida de un registro de bautismo. Finalmente, nos acercamos a San Martín, que ahora se encuentra cerca de su antigua casa. ¡Pero espera! En 1809, José Bonaparte ordenó la demolición de la iglesia original y la parroquia no tenía un hogar fijo.

Esta locutora cubana finalmente encontró la respuesta en los históricos archivos diocesanos: Mercedes y su hermana se casaron en su propia casa, pero el matrimonio se registró en esta parroquia errante. Problemas similares surgieron para el funeral de su madre y el bautismo de su hija. Madrid se aferra a sus misterios, pero María persiguió a cada párroco dentro de un gran radio del palacio real, sin tomar nunca su inevitable “no” como respuesta final.

El misterio más frustrante radica en entender la herencia cubana de Mercedes y una larga disputa con su hermano, de la que se rumorea que fue el motivo de su viaje de 1840. Recorrer incontables registros cubanos y españoles arrojó piezas del rompecabezas, pero no la solución. La pista final surgió, sorprendentemente, de los Archivos Nacionales Franceses. Volviendo a los archivos largamente olvidados en los archivos de La Habana, esta solución transatlántica llegó un poco tarde en el proceso de escritura, pero cuando apareció ató muchos cabos sueltos.

Encontrar a los descendientes de Mercedes resultó ser un giro final, y más bien decir cómo se veía a las mujeres en el siglo diecinueve. Casi todas las fuentes cubanas más antiguas implican que los descendientes de Mercedes murieron con su nieto, Michel Merlin. Pero no olvidados son los seis hijos de su hija Teresa. A través de la descendencia de Teresa, Mercedes tiene descendientes en Francia hoy quienes orgullosamente abrazan su memoria. ¿Qué dice esta omisión acerca de cómo las mujeres a menudo se esconden en las sombras?

Una razón más para recordar, recrear y celebrar una vida vibrante que se extiende a través de las culturas y deja un rico legado transatlántico. Sin duda una gran escritora cubana pionera para su tiempo.

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Alina García-Lapuerta, hablante nativa de español, nació en Cuba. Graduada de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown y de la Facultad de Derecho y Diplomacia de la Universidad de Tufts, es miembro de la Organización Internacional de Biografos y del Club de Biografos de Londres. Con sede en Londres, con su esposo hispanoamericano y sus dos hijos, Alina todavía pasa un tiempo considerable en el sur de la Florida.

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